UNO MÁS SIEMPRE

Con los pies desnudos,
plantas ensangrentadas,
sin miedo de recorrer las sendas,
por más piedras y espinas
que allí encontrara.

Un paso, uno más siempre,
para no perder de vista
el camino que me sostiene.

Como única arma
el aire de mis pulmones,
la fuerza de mis manos,
mente soñadora y consciente,
el corazón alberga
todo el amor que puede,
nunca sabré si es suficiente.

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SI EL VIENTO QUISIERA

La felicidad efímera
de una brisa fresca
en la sombra oscura
del tupido jardín,
nos salvará del fuego del Sol
y de nosotros mismos,
enmarañados en nuestras trampas
con formas imposibles,
en busca de tan sólo eso,
una brisa fresca que nos transporte
al olvido.

ARDEN LAS PALABRAS

No puedo escribir esta noche
arden las palabras en la mano
Se abren jirones en las yemas
dolor sordo anclado.

No puedo hablar esta noche
Mis labios están sellados
La boca que sabe sangre
Cuelga el cartel de cerrado.

No puedo con mis ojos
Son pesados los párpados
No quieren ver tan oscuros
Los caminos a su lado.

Siento, casi intuyo,
Un lejano latido
Sólo he de buscarlo
Para recuperar el ritmo.

Para que broten las letras,
Para cazar palabras,
Para qué abriendo los ojos vea,
La senda iluminada

De qué están hechos los sueños

Con tus ojos relucientes
de seis estrenados años,
me preguntas esa duda
que asalta ahora tu mente.

Mamá, dime:
¿De qué están hechos los sueños?

Los sueños están hechos de polvo,
de polvo de las estrellas
que viajan inertes por el cielo.

Penetran por cada poro
de las personas que duermen,
y al despertar, cada una
reunirá el valor suficiente
para correr tras ellos,
o los dejará escurrir entre los dedos.