ASILAH

Tierra de luz y de mar
Que invades mi corazón
Dando templanza y calor
En sus descarnadas grietas.

Gentes afables, cercanas,
Hospitalarias con el extranjero,
Pero regidas por creencias y religiones
Que no comparto ni entiendo.

Mujeres mutiladas
Bajo control exhaustivo,
Buscan en submundos
Complicidad y abrigo.

Tierra rica en frutos,
Hortalizas de colores,
Incrustados en desnudas paredes,
Del mercado los olores.

Desorden armonioso,
Oficios olvidados en el norte,
Camaradería, beneficio mutuo,
Comerciantes, artistas,
Espirituales, nobles,
Se mezclan con regateos,
Farsantes, pícaros y pobres.

La esencia de la humanidad
Sin esconder sus miserias,
Alabando sus bienes,
Enseñando sus temores.

Naturaleza salvaje
Riqueza olvidada,
Menospreciada,
Marginada,
Playas salvajes que invitan
Al alma,
a reconciliarse con la vida.

Luz,
luz del sol,
Luz de vida,
Luz en el ocaso,
imposible acotar
Con ninguna palabra.

Mar de olas,
Mar salvaje,
Mar asesino de sueños,
Mar cementerio indigno.

El mar me invitó
Aquel día,
Imposible eludir
La cita.

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HE ARRASTRADO MIS HUESOS

He arrastrado mis huesos por este camino de tiempo.
Doloridos llegan del excesivo movimiento,
ajadas las manos de roer túneles invisibles,
piel curtida por el sol y el viento.

Todo merece la pena
cuando veo que he llegado.

Un último paso agónico
me enseña la luz que siempre perseguí…

¡Gracias cicerón en las tinieblas!

Gracias mi faro, mi bastón
Mi aliento…

(Texto corregido por Puri Martins)

TAN EQUIVOCADAS FUIMOS

¿Tan equivocadas estuvimos?
¿Estuvimos de veras, tan perdidas?
¿Cómo confundimos las señales?
¿Qué imantó de tal forma la brújula?

La certeza que creíamos sentir,
¿se desvaneció como nieve bajo la lluvia?
¿No quedó de veras nada
de aquellas pasiones desbocadas?

Curiosa la vida que quiso mostrarnos,
con dura lección nos obliga
por enfrentarnos a nuestros muros
perdimos la amistad y las risas.

Espero, no me doy por vencida,
que si de locos es retar al cosmos
para que derrumbes murallas,
loca estoy, huérfana y coja
esperando el día en que vuelvas, Amiga.

LABERINTO

Con temblorosos pasos inicio el camino,
la soledad absoluta me acerca al precipicio,
dudo un momento si abandono o avanzo,
pero antes de que yo decida,
el corazón ya se ha lanzado
y corre enloquecido ladera abajo.

Choco desorientada con paredes de barro,
con siluetas de letras que zancadillean mi paso,
caigo por toboganes de frases enloquecidas,
me atacan allí delante, la duda y la desidia.

En pantanosos terrenos se hunden mis zapatos,
hasta la cintura me tienen anclada en el barro.
¡Me duele hasta la garganta que grita enfurecida!
Porque dentro me queman y no encuentran salida.

La rima fácil,
me tienta y me adula,
me zafo de un golpe
con la hache muda.

Invoco al maldito Dédalo,
creador de laberintos,
por encerrar al minotauro
entre estrechos pasillos.

Que ni con ovillo de hilo,
Ariadna y Teseo,
lograrán engañarme,
ni dar muerte al deseo.

Las palabras entrelazadas,
danzando al ritmo
de esta frágil melodía,
lograrán encontrar salida
al complicado embrollo.

Cobijadas bajo alas
de cera y plumas,
como ya lo hizo Ícaro,
se elevarán por toscos muros
limítrofes de mis pensamientos,
para plasmar en un folio
la poesía que habita
en éste, en éste…
mi laberinto.

UNO MÁS SIEMPRE

Con los pies desnudos,
plantas ensangrentadas,
sin miedo de recorrer las sendas,
por más piedras y espinas
que allí encontrara.

Un paso, uno más siempre,
para no perder de vista
el camino que me sostiene.

Como única arma
el aire de mis pulmones,
la fuerza de mis manos,
mente soñadora y consciente,
el corazón alberga
todo el amor que puede,
nunca sabré si es suficiente.

ARDEN LAS PALABRAS

No puedo escribir esta noche
arden las palabras en la mano
Se abren jirones en las yemas
dolor sordo anclado.

No puedo hablar esta noche
Mis labios están sellados
La boca que sabe sangre
Cuelga el cartel de cerrado.

No puedo con mis ojos
Son pesados los párpados
No quieren ver tan oscuros
Los caminos a su lado.

Siento, casi intuyo,
Un lejano latido
Sólo he de buscarlo
Para recuperar el ritmo.

Para que broten las letras,
Para cazar palabras,
Para qué abriendo los ojos vea,
La senda iluminada

De qué están hechos los sueños

Con tus ojos relucientes
de seis estrenados años,
me preguntas esa duda
que asalta ahora tu mente.

Mamá, dime:
¿De qué están hechos los sueños?

Los sueños están hechos de polvo,
de polvo de las estrellas
que viajan inertes por el cielo.

Penetran por cada poro
de las personas que duermen,
y al despertar, cada una
reunirá el valor suficiente
para correr tras ellos,
o los dejará escurrir entre los dedos.

PACIENCIA

Atar con enredadas raíces
estas ansias mías
de querer volar a ti,
templando con suspiros
la larga espera.

Cuando el fuego hierve la sangre,
para yegua desbocada
no hay crueldad más grande,
que amarrar al poste una pata.

Lento el tiempo,
lento el respirar,
calma tensa que ahoga
bajo profundas aguas estancadas.

Si pienso en ti, malo.
Si no pienso en nada, peor.
La cabeza se aleja del presente,
se pierde en un tiempo inexistente.

Tiro con fuerza del amarre
hasta sangrar el alma.
Nada, no hay remedio,
tan sólo queda la espera.

Paciencia, paciencia,
que nada tengo,
que todo llega.