EL LUGAR QUE HABITO

En el lugar que habito
ya no está sólo mi corazón.
Buscando en sus esquinas
se abren lujosas estancias,
en cada una, un gran amor.

Personas que se ganan su estancia
por su luz y su calor.
No cualquiera entra,
Pero si entran, permanecen.

Las visito una a una
para que sepan que son parte,
del tejido conectivo
de este pobre músculo palpitante,
que se alimenta de ellos,
y los riega,
con cada gota de sangre.

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CORAZÓN LOCO

Corazón loco,
por qué no te cansas
de revolverlo todo,
de buscar emociones,
de alegrías y de llantos.

Porque si no sientes
emociones fuertes,
piensas que te mueres.

Por qué nunca encuentras la calma,
por qué siempre tienes hambre,
por qué en cada orilla te bebes
a sorbos grandes el aire.

¡Ay! Corazón loco,
cómo te conozco,
cómo te amo,
cómo te añoro.

QUIERO

Quiero que recorras el mapa de mi cuerpo,
quiero que camines por mi piel,
que te pierdas en mis poros,
que me sepas de memoria
con los ojos cerrados.
Que naufragues en mis playas
y escarbes en mis recovecos
hasta descubrir si tengo algún tesoro.
Si acaso lo encuentras,
que te lo lleves puesto,
que me lo robes,
que te lo guardes,
y permanezca contigo cuando llegue el invierno.

NOSTALGIA

Tan puntual como un tren
entrando lento en la estación,
me invades cada rincón
hasta tocar mi centro.
Imposible frenarlo,
no hay fuerzas para retenerlo,
y cuando me doy cuenta,
habitas como dueño
cada estancia de mi recuerdo.

SOY

Soy silencio si me hablas,
soy tormenta si me miras,
enfurecí con la suerte esquiva
cuando de mí te alejabas.

Te quiso el viento traer de nuevo,
y con mil temores y miedos
te acogí sin pensarlo,
sin remedio, sin barreras,
como si nunca hubiera pasado el tiempo.

Desnuda frente a tu mirada
con el alma desplegada,
siento la certeza
de estar en el centro del universo,
aunque la dicha apenas dure
lo que dura la brisa.

Más vale un haz de sol
penetrando entre la tupidas nubes
para iluminar el mar,
que un día soleado carente de verdad.

ME MARCHO

¿Y abandonarás los zapatos?
Sí, en la orilla.

¿Y te despojarás de la ropa?
Sí, de cada prenda.

¿Y caminarás desnuda?
Sin ninguna duda.

Pero por allá no hay camino, no sigas, no hay nada.
No puedo evitarlo.

Pero, ¿por qué lo haces? Abandonar así tus cosas, tu mundo, tu gente…
No lo sé. Sólo sé que hay alguien dentro de mí que me llama.

¡¡¡No puedo parar hasta encontrarla!!!

CIELOS DESFRAGMENTADOS

Despunta el alba en el horizonte,
la vida nos regala un nuevo día,
que no quede ni un segundo bien respirado.

Montañas sin nombres,
cielos desconocidos,
siluetas de árboles tiñen
con su forma el recorrido.
Y a lo lejos, a lo lejos
intuyo el mar y sus olas.

Viejas sensaciones a flor de piel,
cosquilleos sinceros,
las yemas de los dedos tocan
lo que a raudales se interna en las pupilas.
Será la vida, será la vida…

A MI MADRE

Te rondaba la vieja
en aquella absurda noche
cálida de verano,
donde no cabe imaginar,
cuando todo rebosa
de vida y más vida,
venga ella a enamorarse.

Quiso entonces arrancarte
con la crueldad de un monstruo,
tan sutil como
arranca una niña
su flor preferida.

Y yo dormía,
maldita sea,
y yo dormía.

LA CENICIENTA

“Era ella quien hacía los trabajos más duros de la casa y como sus vestidos estaban siempre tan manchados de ceniza, todos la llamaban Cenicienta”

Así comienza uno de los cuentos clásicos que ha perdurado a lo largo de los tiempos. Un personaje femenino que por envidia a su belleza, se ve abocado a realizar las labores más ínfimas en penosas condiciones. Abusos verbales, malos tratos psicológicos, secuestro bajo llave…

Han pasado ya varios siglos y… ¿no creéis que existen muchas cenicientas desde entonces hasta hoy en día?

Cenicientas las de antaño,
con manos rotas y ajadas
trabajaban en el campo,
en gélidas aguas lavaban,
cocinando en cuclillas,
sumisas en la cama,
en camastros oscuros
acababan sus días.

Cenicientas nuestras madres,
maternidad vocacional aprendidas,
les robaron la libertad
bajo consignas religiosas
de morales hipócritas,
aleccionaron sus conciencias,
y aunque caminos abrieron valientes,
tras la sombra de un hombre oscurecían.

Cenicientas, las actuales,
pese a libertadas fingidas,
de igualdad nada de nada,
transitan con mil responsabilidades a la espalda,
el trabajo, los hijos, la economía, las casas,
arrinconando a un lado anhelos y esperanzas.

Nuevas generaciones encienden la esperanza,
si dejan de vivir en un mundo de hombres,
donde la competencia y lucha mandan,
ambiciones y poderes, políticas interesadas.

Si logran vencer sus miedos y
convencerse del poder que ellas guardan,
su visión práctica de las cosas,
su sensibilidad y espíritu humanista,
desbordarán cada estancia.

La gran revolución que está por venir
habita en ellas, el siglo XXI será su tiempo,
la Tierra no tendrá mejor salida,
algún día no lejano,
por fin dejarán de ser cenicientas,
pues son la única esperanza.

EL JARDÍN SIN SONIDO

Lenguajes corporales,
gestos,
mar de silencios;
las palabras, fuera de lugar,
quedan enterradas.

Miradas que hablan,
labios sin voz que gritan,
brazos caídos.
Solitarios corazones enjaulados
junto a los rebosantes de pura energía,
sin domar, vuelan libres
arrancado cadenas.

Bellas flores solitarias,
árboles anclados al suelo,
especies que se arrastran,
mariposas que desde las alturas
contemplan tanta hermosura.

Bella sinfonía la de este concierto
en este jardín sin sonido.
Sólo hay que pararse a escuchar,
a escuchar sus músicas.